sábado, 21 de agosto de 2010

La pelota de Juan Fernández

Mientras Alejandro conducía con rumbo al apartamento en medio del infernal tráfico vespertino de la Ciudad de México, yo me dedicaba a repasar mentalmente todos los pasos del procedimiento a seguir. Ya lo había ensayado varias veces, y sabía que podría hacerlo en unos dos minutos. Al fin y al cabo, mis pertenencias no eran gran cosa: dos trajecitos de segunda, algunas corbatas y un par de calzones. Los metería rápido en un gran bolso negro de lona gruesa, de esos que llaman "gusanos", que por suerte me había encontrado tirado en el closet a mi llegada de Cuba. Lo había mandado a componer a una talabartería porque tenía un gran descosido en uno de sus lados, y ahora estaba como nuevo.

Aunque me sentía nervioso estaba decidido a todo, incluso a matar si fuera necesario. Nada ni nadie me iba a detener. No es que yo fuera tan valiente, pero hasta un ratón se convierte en un adversario temible cuando se le acorrala. Desde hacía días no podía dormir a gusto. Eso de vivir en el mismo apartamento con alguien que simulando ser tu amigo te está preparando una encerrona para entregarte a los esbirros de la embajada acusado de "pertenecer a una célula contrarrevolucionaria", es muy estresante. Al acostarme por las noches, muy sigilosamente, luego de cerrar la puerta de mi habitación con seguro, ponía una silla inclinada haciendo de calzo entre la manija de la puerta y la pared de enfrente, de manera que si alguien la violentaba, haría suficiente ruido como para despertarme. Juan era un rubiecito de complexión más bien débil, con aires de intelectual inofensivo. Sin embargo, hubiera preferido la compañía de una víbora de cascabel, a la suya. Sabía que en una pelea limpia no me costaría mucho trabajo tirarlo al piso dándole un buen trompón, pero... yo tenía que dormir en algún momento. ¿Y si durante mi sueño él le abría la puerta del apartamento a la policía política del Fifo, y entraban siete negros a buscarme?. Bueno -pensaba yo- para eso me compré mi sevillana, seguramente me van a agarrar, pero de los siete negritos van a quedar seis, porque al primero lo rajo como melón. A ver quién se atreve a ir delante...

Me preguntaba con cuánta gente nos encontraríamos en el departamento. Si estuviera desocupado en ese momento, sería ideal. Entraba, cargaba mi gusano en dos minutos y... ¡libre!. Sin embargo, ahí estaba Juan. Alejandro y yo nos habíamos puesto de acuerdo en el coche, de manera que él trató de darle conversación en la sala mientras yo pasaba a mi cuarto para ejecutar rápidamente lo planeado. Juan, sin embargo, no se tragó el anzuelo. Corrió hacia mi cuarto y se detuvo en el dintel. Yo estaba en plena faena. ¿Es lo que yo pienso?- me preguntó muy serio. Sí, Juan, es lo que tú piensas -le contesté- ¿y qué?

En el tenso instante de silencio que siguió, sentí el peso de la sevillana en el bolsillo de mi pantalón...

Y en ese preciso momento, reparé en la pelota. Era una pelota de playa de esas inmensas, que me habían dado como premio al mejor disfraz en la fiesta de cumpleaños de una amiga. Sencillamente, aquella enorme pelota no cabía en mi gusano. ¿Qué iba a hacer con ella? La solución se me ocurrió en un segundo: Toma, te la regalo para tu hijo -le dije, agarrando de pronto la pelota y poniéndola en sus manos. Por un instante, el estupor lo paralizó. Luego, sus ojos se fueron humedeciendo y por último rompió a llorar, diciéndome al abrazarme: ¡Te deseo todo lo mejor, que te vaya muy bien en tu nueva vida!, ¡snif, snif! ¡Figúrate, yo tengo un hijo y una esposa en Cuba, lo tenía que hacer o ellos iban a sufrir las consecuencias...!

Yo no podía creer lo que estaba pasando: este tipo, que se había pasado diez días urdiendo una trama para hundirnos en la cárcel a Brunet y a mí por algo que dejó de ser delito en el mundo desde que desapareció la figura del siervo de la gleba, ¡resulta que ahora me daba abrazos, me deseaba mucha suerte en mi vida de exiliado, y me daba explicaciones acerca del porqué había tratado de clavarnos un puñal por la espalda! Sentí asco. Luego me enteré que llegó a Cuba dándoselas de 007 y diciendo: ¡Se me fueron por un pelito! Allá ellos si se lo creen.

Pero en el fondo no me importa, ya mis hijos y yo vivimos del lado de acá y él todavía está allá, en las manos del asesino megalómano. Ése es su castigo.

Agarré mi gusano, y me fui.

sábado, 24 de julio de 2010

Un pedacito de Historia


Hay raras ocasiones en que pareciera que la Historia nos roza con la punta de un ala. No siempre nos damos cuenta en el momento, a no ser que estemos entrenados en percibir ese ligero estremecimiento que indica su presencia. El tiempo, sin embargo, facilita las cosas. Nos da la perspectiva que no teníamos cuando los hechos sucedieron.

Mi historia comienza en 1954. Cuba -a pesar de la dictadura- rebosaba dinamismo económico, y yo comenzaba la primaria en el Colegio de Belén. Al mudarnos al apartamento de Miramar, habíamos conocido a Raúl, un amable intelectual y profesor universitario y a Ada su esposa, cardióloga, que eran nuestros vecinos de arriba. Luego supimos que el Dr. Roa era comunista, y que el SIM (Servicio de Inteligencia Militar) se lo quería chingar. Varias veces vinieron los esbirros de Batista a hacer registros, y varias veces les salvamos la vida: ellos bajaban por la escalera de servicio y se metían en mi casa por detrás, hasta que se iban los policías. Por supuesto que su apartamento quedaba patas arriba. Y que si los agarraban en mi casa, nosotros también la íbamos a pasar mal. Pero así eran mis padres, bien criados y bien comidos, con los valores de la amistad, la solidaridad y la justicia firmemente afianzados en su interior.

Recuerdo que una vez, para tener una coartada por si acaso los del SIM lo encontraban en mi casa, al Dr. Roa se le ocurrió la peregrina idea de prepararse a justificar su presencia diciendo que había ido a pedir un libro, y agarró el primero que vió sobre una mesa. Pero los nervios son de carajo. Resulta que era un libro mío, una copia de "En el Umbral de la Juventud", uno de esos manuales que los padres les compran a sus hijos para que aprendan sobre el sexo, lo que ya la vida y la universidad de la calle nos había enseñado de una forma más cruda. En fin, en ese momento nadie pensó en lo ridículo que se veía un profesor universitario leyendo literatura de orientación para adolescentes, aunque también era poco probable que los energúmenos asesinos del SIM -mientras el libro no mencionara la palabra "revolución"- supieran distinguir El Quijote de un manual para curar empachos. El caso es que cuando se fueron de mi casa, Roa se lo llevó. Y cuando al otro día me lo fue a devolver, no lo encontró. Con mucha pena bajó a decirnos que no lo encontraba pero que no me preocupara, que él me iba a comprar uno igualito. Además, me preguntó si había leído a Salgari y si conocía al gran Sandokan, y al contestarle que no, me prestó Los Tigres de Mompracem, lo cual fue mi iniciación a los clásicos de aventuras. Yo, que en ese entonces era bastante niño pero al menos comprendía que estaba frente a alguien importante y culto, hasta me alegré que se le hubiera perdido el maldito manual. Pero fiel a su palabra, pronto se apareció no con uno, sino con dos ejemplares debidamente dedicados y firmados. Es que en realidad había dos versiones, uno para varones y otro para hembras. Y él tuvo la delicadeza de comprarme ambas, para que tuviera la colección completa.

En la dedicatoria hacía votos por mi felicidad y me deseaba que mi "clara niñez" diera paso a una vida plena. Si en aquel tiempo hubiéramos sabido sobre la Ley de Murphy, aquello habría sonado casi como una maldición. Efectivamente, durante muchos años mi vida de adulto estuvo plena... pero de patadas por el culo. En fin, en ese tiempo casi todos éramos muy ingenuos.

El tiempo pasó y ya estábamos viviendo el triunfo de la Revolución. Roa y Ada todavía vivían encima de nosotros, y él aún no era canciller. Un día, mi madre estaba cocinando unos bistecs para la comida. Nosotros siempre fuimos muy confiados, y como buenos pueblerinos -esa era la costumbre allá en mi pueblo, Trinidad- vivíamos con la puerta de la calle abierta, "para que entrara el fresco". De pronto, mi madre siente una voz que dice: "¡Hummm... qué olorcito más sabroso hay por aquí!", y cuando vira la cabeza hacia la puerta, ve que es Fidel. Resulta que el tipo había ido a visitar a Roa por primera vez, pero o bien no sabía en qué piso vivía, o el olor de los bistecs con cebollitas lo desvió de su objetivo. El caso es que se metió en mi casa junto con otra bola de barbudos. Y por supuesto, se jamó los bistecs. Aquello fue apoteósico. Los vecinos casi se metían por las ventanas. Mis padres marcaron con pintura de uñas el cuchillo y el tenedor que el usó (y yo luego los reutilicé muchas veces, mirándolos con respeto religioso, como se mira una reliquia). Eran los tiempos en que Fidel era casi un santo, un Jesucristo moderno. Mi padre enseguida sacó la camarita Bolex y se puso a tomarle película de 8 mm. Fidel le presentó un barbudo a mi mamá y le preguntó ¿sabes quién es? a lo que mi mamá -con una ingenuidad que la retrataba de cuerpo entero- le contestó que no. Era el Che. A Camilo sí lo reconocieron de entrada. A Raúl, también. Yo me imagino que iban en bola para proponerle a Roa que tomara la Cancillería, o quizás para discutir alguna otra cosa importante, por lo que luego sucedió. En medio de la confusión y la sorpresa, a mi madre se le ocurrió hacer una pequeña escena para que mi padre la filmara. Agarró el teléfono y simuló que contestaba una llamada y que se la pasaba a Fidel. El teléfono era de aquellos Kellogs amarillos, grandes. Ella le dijo: "Fidel, te llaman" y le pasó el teléfono. Fidel le preguntó: ¿Y quién es? -claro, él sabía que era una broma, pero la estaba siguiendo- y mi mamá le contestó: "Urrutia". Y ahí se acabó la broma, porque Fidel se puso serio y le dijo a mi mamá: "¿Y por qué Urrutia?", a lo que ella medio desconcertada por el cambio de actitud, le dijo: "Bueno... porque es el presidente, ¿no?".

Lo que ella no sabía era que ya el Fifo estaba cocinando el show de su renuncia, con el verdadero objetivo de sacar a Urrutia de enmedio. Por eso el exabrupto. Pero eso no lo supimos hasta después, que en ese entonces el burro no era arisco, y los sucios entresijos de la política castrista apenas comenzaban.

Luego de jamarse los bistecs y alardear a gusto según su costumbre, el Fifo tuvo a bien sentarse con mi papá en los sillones de hierro del portal, a conversar de política. Luego, mi papá estaba que no le cabía un alpiste en... salva sea la parte, de puro orgullo: ¡Qué gobernante ejemplar tenemos, qué sencillo, qué amable, mira que pedirme mi opinión sobre esto y aquello!... El que convenció a mi papá de que invirtiera en su negocio y no trajera las medicinas terminadas y empaquetadas desde EU sino que lo hiciera a granel y montara una línea para envasarlas en su empresa, fue el mismísimo Fifo. Así se creaban fuentes de trabajo -decía-. Eran los tiempos de aquel lema "Consuma productos cubanos". Hasta yo trabajé de envasador algunas tardes. Por supuesto que todo aquella inversión fue dinero tirado a la basura. A mi papá nunca lo intervinieron, no. A él le ahogaron el negocio con el control gubernamental de las transferencias bancarias para importaciones, a raíz de Playa Girón.

Pero prosigamos con el cuento. Una vez que se hubieron ido todos, la casa quedó en silencio, y mis padres cansados pero contentos. Y entonces fue que se fijaron en el papel.

Parecía una hoja arrancada de algo, mecanografiada por un lado, pero con algunas notas escritas a mano por la parte de atrás. Apareció en la silla donde se había sentado el Fifo, así que probablemente se le había deslizado inadvertidamente del bosillo de su pantalón verde olivo, que tenía aquellas bolsas inmensas que no cerraban bien. ¡Una reliquia del Fifo, algo que estuvo en contacto con el santo! Decidieron guardarlo. Total, seguramente a él no le hacía falta esa nota, y a ellos les causaba profunda admiración el poseerla.

La nota parecía un ensayo de respuesta a alguien, y decía:

"Creo que tenías razón, hay que echarle. Vamos a plantear en Revolución el problema de los 100 mil anuales. Así desviamos el problema del foco del y lo llevamos al otro, y vamos preparando al pueblo".

La fecha de 18 de Julio de 1959 la escribió luego mi padre, de su puño y letra. Es posible que "del foco del" quisiera decir "del foco de él", pero parece que al Fifo no se le daban muy bien las reglas gramaticales y no sabía que los pronombres no se contraen.

Al principo era una nota oscura y no la comprendíamos bien. Su verdadero significado no se nos reveló hasta que tuvieron lugar los sucesos conocidos como "la renuncia de Fidel". Me explico:

La Revolución Cubana no la hizo solamente Fidel. Prácticamente todos los sectores del espectro social ayudaron a realizarla. La burguesía y la clase media ayudaban con gente y también comprando bonos del 26 de Julio. Ese aporte monetario no solamente se utilizaba para comprar armas y pertrechos de guerra, sino hasta para sobornos a jefes militares y políticos. Incluso existe la versión de que a Batista le pagaron para que se fuera. Lo cual no es tan descabellado dado el nivel de corrupción de Batista y el hecho de que -a pesar de la versión oficial castrista de que luego de la Batalla de Santa Clara el triunfo era inminente- las tropas fidelistas distaban mucho de controlar la zona occidental del país, que era la más importante, como lo demuestra el hecho de que Fidel demoró una semana en llegar al campamento militar de Columbia y hacer su famoso discurso de las palomas ("Armas, ¿para qué?") porque se demoró "amarrando" los gobiernos locales desde Oriente hasta La Habana, lo cual es un indicio claro de que tal control no existía.

El caso es que aunque había triunfado y era el indiscutible Jefe de la Revolución, aún no tenía el control absoluto del país. Por eso tuvo que designar como presidente a Manuel Urrutia Lleó -un juez que se había atrevido a dar un fallo a favor de los acusados en un juicio contra unos rebeldes celebrado en los tiempos de Batista-, y a José Miró Cardona -un destacado profesor de derecho de la UH y presidente del Colegio de Abogados de La Habana- como Primer Ministro. Era una forma de darle una cuota de poder a la burguesía que lo había ayudado, además de mostrar un viso de institucionalidad y de continuidad democrática.

Pero en el fondo, su naturaleza de señor feudal sólo esperaba la oportunidad de manifestarse. A los 47 días del triunfo, y haciendo como que aceptaba a regañadientes, asumió el puesto de Primer Ministro, desplazando a Miró Cardona, que al poco tiempo pasó a ser embajador de Cuba en España, hasta que desertó.

Para Fidel, el verdadero peligro consistía en que su inclinación al comunismo se hiciera del dominio público. Mientras más demócratas hubiera en el gobierno, más difícil le sería a él tomar el control absoluto. En ese tiempo la palabra "comunista" era un insulto, y aunque la gente no sabía bien su significado, la rechazaba por instinto.

Por ahí comenzaron los problemas con Urrutia, que a esas alturas ya se había dado cuenta que Fidel, Raúl y el Che hacían todo lo que estuviera a su alcance para tomar el rumbo comunista -aunque públicamente el propio Fidel lo negaba con golpes de pecho y alabanzas al sistema democrático-, y el 13 de Julio de 1959 Urrutia hizo unas declaraciones de franca crítica a su propio gobierno.

Esa fue la gota que derramó el vaso, y Fidel decidió destruírlo antes de que la burguesía y la clase media le organizaran un movimiento anticomunista bajo sus propias narices.

El problema era cómo, o sea, con qué excusa. Todavía mucha gente no tenía conciencia del componente maquiavélico de su carácter y francamente, sentó cátedra.

Llamó a Carlos Franqui, el director de Revolución, y le ordenó un titular explosivo para la mañana siguiente: "RENUNCIA FIDEL", con un subtítulo: "Explicará hoy al pueblo los motivos de su decisión".

En el programa de tv -que por cierto vió hasta el gato-, explicó que estaba teniendo diferencias con el presidente, lo acusó de defender a Díaz Lanz y de no querer rebajarse el sueldo a la mitad como ya había hecho el Consejo de Ministros en pleno, y dijo que como él ya había cumplido con su compromiso de liberar al pueblo de la tiranía de Batista y además no tenía intenciones de permanecer mucho tiempo en el poder, iba a aprovechar este asunto para renunciar y dejarle el campo libre a Urrutia. Por supuesto, no mencionó el problema del comunismo.

La que se armó no tuvo límites. Era como si Jesucristo hubiera hecho una declaración renunciando a su apostolado, y dijera que se regresaba a trabajar en la carpintería de su padre, dejando a Judas Iscariote a cargo de sus seguidores.

Y aunque conociéndolo como lo conozco hoy, estoy seguro que usó claque para comenzar las protestas y encausarlas por el buen camino, millones de personas reclamaban de buena fe el regreso de Fidel, y "que se fuera el otro".

Entonces el Fifo sacrificándose, haciendo gala de su vocación de humilde servidor de su pueblo, y sólo para cumplir con el reclamo de la voluntad popular, accedió a regresar. Claro, con la condición de que Urrutia renunciara. Y casualmente, antes de que terminara la transmisión, llegó la noticia: Urrutia había renunciado. Gritos y aplausos prolongados (o como dice el Granma, "Ovación").

No sé si en aquella ocasión el aya de la francesa se quitó los espejuelos, pero sí estoy seguro que a varias personas el shock les produjo sirimbas histéricas.

En lugar de Urrutia nombraron a Oswaldo Dorticós Torrado, un abyecto peón incapaz de oponérsele al Fifo ni con el pétalo de una rosa, y que muchos años después tuvo la buena idea de suicidarse pegándose un tiro, posiblemente por la conciencia de su propia insignificancia y por el remordimiento de haberse prestado a apuntalar en el poder a un dictador asesino.

Todo esto está relatado con pelos y señales por un comunista, en el siguiente sitio:

http://fidelernestovasquez.wordpress.com/2009/07/17/hace-50-anos-fidel-renuncio-al-cargo-no-a-la-revolucion/

Era un espectáculo temible y grandioso. Temible, porque varios millones de personas molestas pueden meterle miedo al más pinto de la paloma. Grandioso, porque la espontaneidad de la reacción era muy emocionante y evidente para todos.

Bueno, para todos... excepto para nosotros.

De pronto, las razones del exabrupto por la mención de la llamada telefónica de Urrutia y el significado del papel, se nos hicieron claras.

Volvamos a analizar el documento:

"Creo que tenías razón, hay que echarle. Vamos a plantear en Revolución el problema de los 100 mil anuales. Así desviamos el problema del foco del y lo llevamos al otro, y vamos preparando al pueblo".

"Echarle", en el slang cubano, quiere decir criticar, desacreditar, aplastar. El "problema de los 100 mil anuales" era el sueldo del presidente, ese que no se quería rebajar él mismo. Y el problema del cual había que desviar el foco, era la cuestión de si el gobierno se encaminaba o no al comunismo.

Así que lo que planteaba era sencillamente el desvío de la atención de la gente del problema del rumbo comunista de la Revolución, para llevarla hacia el problema del alto salario presidencial, algo de muchísima menos importancia para el país, pero que siempre suscita envidias y por ello genera más vehemencia entre la gente simple. Sibilino.

Mi ingenuidad no es tanta como para creer que haya políticos que no sean manipuladores. Todos lo son, en mayor o en menor medida. La diferencia con este caso radica en que lo hacen sin dejar huellas.

Cuando comprendimos que teníamos -sin querer- una prueba documental de que aquello había sido preparado como un show, la inefable sensación de poseer la reliquia de un santo se convirtió rápidamente en terror. Temíamos que en algún momento se dieran cuenta de dónde habían perdido el papel y trataran de recuperarlo. Por suerte, esto nunca ocurrió.

Poco tiempo después Ada y Roa dejaron el apartamento para mudarse a una buena casa con jardín y patio trasero cerca de 7ma y 60 -seguramente de algún burgués siquitrillado que había emigrado-, su hijo Raulito se casó con una italiana y se fue del pais a vivir su vida muelle de bitonguito comunista, y la Historia giró y dejó de rozarnos con su ala (aunque como ave caprichosa, en el giro nos echó una cagada de ésas de antología).

Mi último recuerdo de aquel contacto con el Fifo fue la extraña sensación que sentí al darle la mano. Yo habría esperado una mano recia, callosa y grande, como correspondía a un héroe de su calado. Vamos, la famosa mano franca de Martí, la del amigo sincero. Pero me encontré con una delgada, suave y fría mano de abogaducho chupatintas, entregada como con miedo, de deditos para afuera. Nunca he podido olvidar aquella decepción.

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A continuación les adjunto copia del manuscrito por el frente y por detrás, y el recorte de una nota que salió en Revolución al día siguiente de los hechos relatados.








domingo, 24 de agosto de 2008

Sobre el Calentamiento Global y Obama

La siguiente es una carta de respuesta a mi yerno luego de recibir de él un discurso sin firma que al principio creí que era de Obama y al final me enteré que era de Al Gore (en definitiva, el mismo imbécil con distinto nombre). La expongo porque resume mi opinión sobre el tema del Calentamiento Global. Y les ruego me perdonen el aire doctoral, pero a estos muchachos jóvenes hay que enseñarles cómo es el mundo.

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Hola, JC.

Bonito discurso, lástima que sea mentira. Para no andar por las ramas, te recomiendo que veas el siguiente documental:

http://video.google.com/videoplay?docid=-1593596459805990642&hl=es

o el siguiente artículo:

http://www.john-daly.com/cooling.htm

En resumen, lo que plantean tales documentos es que el verdadero responsable del Calentamiento Global, es el Sol. La Tierra ha estado sometida a ciclos periódicos de calentamiento y enfriamiento desde que se formó, hace unos 4500 millones de años -edad muy anterior al surgimiento de la Era Industrial-, coincidentemente con los períodos de incremento o decremento de la actividad solar. Y dichos períodos son el resultado de la mecánica de las reacciones nucleares que se producen en el Sol y que convierten el hidrógeno en helio, las cuales no podemos -o no sabemos- modificar. Déjame decírtelo bien claro: si La Tierra se ha calentado y enfriado miles de veces antes de que el Hombre llegara y la Sociedad Industrial comenzara a generar CO2, porqué nosotros somos los responsables de este ciclo? No es más lógico pensar que se iba a producir de todos modos? No te parece lógica la idea de que el Sol tenga mucha más responsabilidad en los hechos, que nosotros?.

Además, la influencia del CO2 en el Efecto Invernadero es despreciable si consideramos la influencia de otro gas sobre el cual no tenemos ningún control: el vapor de agua. El vapor de agua es un gas que también produce efecto invernadero y sobre cuya producción no tenemos ningún control. Se produce sencillamente cuando los océanos reciben la luz solar. Y la cantidad de vapor de agua que generan los océanos es tan inmensa, que el CO2 producido por nosotros es una fracción ridículamente pequeña de ella. Por qué el Sr. Obama, el Sr. Al Gore, y el mariconcito sucio de Michael Moore se empeñan en echarle la culpa al CO2 y no dicen nada del vapor de agua? Sencillamente, porque están tratando de manipular los hechos a su favor y ese detalle no encaja en su modelo, no les conviene. Pero eso se llama deshonestidad, no crees?.

El hecho de que las grandes catástrofes y los fenómenos naturales sean aprovechados por los manipuladores de gente para llevar el agua a su molino, se viene dando desde el surgimiento de los primeros humanoides, hace unos dos millones de años. El interés por la Astronomía de los Grandes Sacerdotes egipcios, no era motivada por un puro interés científico o para manejar mejor las cosechas, sino para poder predecir los eclipses y otros fenómenos estelares, cuya predicción les daba un prestigio incuestionable ante el vulgo. Para el pueblo llano e inculto, el que un gran señor pudiera predecir cuándo se produciría un eclipse era una prueba indudable de que el tipo conversaba directamente con los dioses, y por lo tanto podía interceder por ellos ante la Divinidad. Otro ejemplo: según cuenta la Biblia, Moisés supo explotar muy bien las 10 plagas sufridas por Egipto al convencer al faraón de que eran castigos de Dios por no liberar al pueblo judío. Hoy en día se sabe perfectamente cual fué el verdadero origen de las plagas, las cuales respondieron a una serie de fenómenos enlazados unos con otros: las algas venenosas tiñeron de rojo las aguas del Nilo, que a su vez mataron a los peces, que a su vez motivaron la plaga de moscas, que a su vez motivaron la plaga de ranas (que se comían a las moscas), etc, etc. Pues bien, creo que aunque con actores distintos, la escena no ha cambiado mucho de entonces para acá... jejeje.

Por supuesto que la llegada del Hombre a la Luna fué un acontecimiento histórico que marca el surgimiento de una nueva época. Y Kennedy tiene todo el mérito del mundo por haber propuesto esa meta. Pero con esa misma sinceridad te diré que sus motivaciones no fueron de tipo científico ni altruísta, sino políticas. Lo cual, ante la inmensidad histórica del hecho, es como decir mezquinas. Por aquel tiempo -yo fui testigo de ello- los EU habían sufrido una gran desilusión en su orgullo nacional, porque los rusos habían sido los primeros en lanzar un satélite artificial, el famoso Sputnik. Y habían sido los primeros en mandar un animal al espacio, la perrita Laika. Y habían sido los primeros en mandar un hombre al espacio y traerlo de regreso, el piloto Yuri Gagarin. Y la primera mujer, Valentina Tereshkova... En fin, que los rusos le estaban dando una verdadera paliza mediática a los gringos. Era necesario, para recuperar el orgullo yanqui, hacer algo grande, mucho más grande que lo que habían hecho los rusos. Prácticamente la única opción que quedaba era la de poner un hombre en la Luna. Y gracias a Dios, a Kennedy, y al esfuerzo de miles de científicos y técnicos, lo lograron.

Lo malo es que después de lograrlo, no supieron qué hacer con aquello. Les estaba costando un dineral cada viaje, y desgraciadamente no encontraron selenitas a los cuales venderle hamburguesas McDonald, tenis Nike, y computadoras IBM. De manera que luego de algunos viajes más, suspendieron los vuelos. Con lo cual estropearon el aura de epopeya con que había comenzado la historia, además de demostrar mi tesis de que fue un asunto político y no científico.

Incidentalmente, mi opinión general sobre Kennedy no es tan positiva como pudiera suponerse. El fue el responsable directo del fracaso de la invasión de Playa Girón, cuyo resultado ha sido 50 años de esclavitud para mi pueblo. Eso, junto con el hecho de que aceptó dinero de la mafia para su campaña presidencial y luego de tomar el poder nombró a su hermano Bobby como Fiscal General y se dedicó a perseguir a los mismos mafiosos que lo habían ayudado a llegar a la presidencia, muy posiblemente le costó la vida a él y a su hermano. Al igual que Obama, Kennedy también era demócrata y también era muy buen orador y también tenía una figura agradable, y también era muy buen demagogo y también sabía engatusar a las masas. Y también tiene por ahí algunos asuntillos medio sucios y escondidos, como su romance con Marilyn Monroe (dicen que entre él, Marilyn, y su hermanito Bobby, hacían unos menage-a-trois de espanto) que terminó en que la CIA o algún otro organismo gubernamental con atribuciones extralegales y bajo la exclusiva dirección del presidente, "la suicidó" para evitar que el escándalo tomara proporciones bíblicas. El pecadillo de Obama es de otro tipo, consiste en su relación con un negro medio loco que le dió por volverse musulmán y hacer una "iglesia" desde donde, utilizando la libertad de palabra que le brinda el mundo occidental, predica el odio... a los valores del mundo occidental. Muy honesto e inteligente, verdad? A la verdad que me resulta demasiado sospechoso el que haya asistido a sus servicios durante 20 años, sin mandarlo al carajo al primer insulto a nuestra cultura. Además, la esposa de Obama es una feroz defensora de las ideas del negro loco. Al respecto, yo siempre me acuerdo de una frase de mi abuela Angelina -una campesina casi analfabeta, pero con un sentido común envidiable y un corazón de oro- cuando decía: "Al pájaro, se lo conoce por la cagá", lo cual era su manera de expresar que a los Hombres no se les debe juzgar por lo que dicen, sino por lo que hacen. Posiblemente el verdadero Obama sea mucho peor que Kennedy.

Pero bueno, volvamos al tema inicial.

Otro detalle que me llama poderosamente la atención en este discurso es la total ausencia en él, del único recurso que realmente tiene posibilidades de suplir al petróleo como suministrador de energía: los reactores de fusión. La realidad es que todas las demás posibles fuentes, tomadas en su conjunto y con la mejor y más optimista intención... no alcanzan ni para empezar. No hablemos del costo, sino solamente de la factibilidad técnica. Las celdas solares, con todo y los grandes avances que han tenido desde su invención, siguen siendo altamente ineficientes. A lo sumo alcanzarían para algunos radios de baterías. Los molinos de viento -aparte de recordarme a Cervantes- apenas alcanzarían para mover unos cuantos ventiladores. El aprovechamiento de las mareas requeriría en primer lugar, de buenas mareas. Y en segundo, de estropear miles de kilómetros de costa o de kilómetros cuadrados de mar con construcciones adhoc (y eso no les duele a los ambientalistas?). Es verdad que el Sol nos manda constantemente una cantidad inmensa de energía. El problema es capturarla. La situación me recuerda esos casos de gentes que sufren una ruptura de la médula espinal a nivel cervical y quedan parapléjicos. El mundo entero está ahí ante sus ojos con toda su belleza y oportunidades, pero ellos sólo pueden mover el párpado derecho.

La fusión, sin embargo, es una fuente de energía inagotable, limpia y segura. Es básicamente la misma reacción que se lleva a cabo en el Sol, en donde dos átomos de hidrógeno, sometidos a una altísima temperatura, unen sus núcleos para formar un átomo de helio y en el proceso liberan montones de energía. Ojo, esta NO es la reacción utilizada en las actuales plantas nucleares de energía, las cuales no usan la FUSIÓN, sino la FISIÓN nuclear. La fisión es un fenómeno totalmente distinto, en donde un átomo de algún material pesado con núcleo inestable como el uranio, se rompe y libera energía al mismo tiempo que produce otros elementos más ligeros y que SÍ deja secuelas porque las grandes cantidades de subproductos radiactivos que produce son muy difíciles de manipular y de liberarse hacia la atmósfera envenenarían el ambiente durante muchísimos años. Si por fin se dominara la técnica de la fusión nuclear, con un solo vaso de agua de mar se podría suministrar toda la energía que consumimos todos los seres humanos, en todo un año. Y el subproducto sería helio, un gas noble y casi inerte, así que no habría problemas de contaminación.

Ahora bien, por qué no tenemos esta técnica ya funcionando? Porque no se ha encontrado aún la forma de mantener la reacción de manera sostenida y confinada a un sólo lugar. Hay que invertir mucho en investigación. Eso sí sería un reto apropiado, no andar por ahí con papalotes y rehiletes tratando de cazar el viento.

Y quienes pueden ser los menos interesados en que esta técnica se desarrolle? Los países petroleros. Que son, casualmente, los más interesados en que el precio del petróleo suba, sin darse cuenta de que el chingadazo de retorno, cuando tengan que comprar los productos elaborados con ese petróleo caro -porque ellos tienen recursos naturales pero no tecnología ni know-how, o sea, educación científica-, les convertirá en sal y agua sus ganancias y los sumirá en una crisis peor, aparte de llevarse entre las patas a los países pobres.

A nosotros los mexicanos, por supuesto, nos llevará la chingada...

Porqué el Sr. Obama ni menciona el tema de la fusión? Será porque no le conviene, o será porque es un perfecto ignorante? Cualquiera de las dos respuestas son muy decepcionantes, verdad?

En realidad creo que estamos asistiendo al comienzo del fin de la era del petróleo. Pero no por motivos conceptuales y morales de contaminación, etc, sino sencillamente porque ya comenzó a acabarse. A no ser que estemos equivocados -hay una teoría que explica el petróleo no como el producto del material orgánico de las selvas primitivas sino como el producto del trabajo de unas bacterias capaces de vivir a grandísima presión y temperatura, y metabolizar a partir de elementos químicos primitivos como el carbono, en cuyo caso no se acabaría nunca- el petróleo se acabará pronto. Y por supuesto que eso provocará guerras. De hecho ya las está produciendo, porque no creo que las guerras de Afganistán o de Iraq tengan por motivo cazar a Osama Bin Laden y vengar la muerte de los 3000 norteamericanos que murieron calcinados y aplastados en las Torres Gemelas, o derrocar al despreciable tirano que era Saddam Hussein (que Dios lo tenga en el Infierno). Eso es demasiado ingenuo. Detrás de esas guerras, por supuesto, lo que está es el interés por el petróleo. Si los gringos fueran verdaderamente los adalides de la libertad y asumieran responsablemente su "destino manifiesto" como imperio, hace tiempo que hubieran acabado con el Fifo, por ejemplo.

Sin embargo, no puedo dejar de pensar que aunque las cosas sean así de crueles, los árabes y sobre todo el Islam, le han dado a los gringos la mejor excusa del mundo para enmascarar sus verdaderos propósitos. Eso de que hay que arrancarle la cabeza a todos los infieles (es decir, a los que no creen en Alá y en su profeta, Mahoma) está del carajo. Es la antítesis de la democracia. Los fundamentalistas islámicos le han brindado la mejor excusa a los gringos para meterse en su territorio y acabar con ellos. Porque si tú quieres acabar conmigo y ni siquiera me das el chance de discutir la cosa, pues entonces no puedes quejarte que yo te trate "a patá pol'culo y buchito e'agua". Como dice un viejo amigo que escribe de vez en cuando en el Miami Herald, los mahometanos constituyen "un bolsón residual de barbarie". Dios te oiga, Vicente.

Y en definitiva, quién ganará esta guerra? La economía, como siempre. El más eficiente. El que logre implementar la sociedad más productiva, la mejor tecnología. Esa es una de las pocas cosas que yo respeto del materialismo: la dialéctica. La economía maneja la política, no al revés. Y la economía no depende de nadie en particular, no puedes amenazarla, apresarla y darle cárcel o torturarla. Depende de miles de personas, dispuestas o no a trabajar según sus deseos y las oportunidades que les brinde la sociedad para realizarse. Y si no lo crees, pregúntale a Gorbachov.

Y para terminar -que ya me estoy pareciendo a Obama por lo extenso- no puedo dejar de mencionarte la sensación que me produce cada vez que lo veo en TV. El tipo se me da un aire a pavoreal en celo, a mago de circo de tercera, a pedante pretencioso. Habla con toda la seguridad del verdadero demagogo. Del vendedor de pomadas milagrosas del Viejo Oeste.

El lo va a arreglar todo, todo. Pero no dice cómo.

Perdóname, JC, que corte tus ilusiones. Pero ya ví esa película, y le conozco el final.

Hace un tiempo leí sobre alguien que dijo que todavía McCain no lo había convencido de votar por él. Que el que sí lo había convencido completamente para votar por McCain, era Obama.

Tú estás en todo tu derecho de pensar como quieras. Eso es un derecho de todo ser humano. Pero cuando veas que tu ideal fracasa, te vas a acordar de esta carta.

Así que a no ser que el Sr. Obama tenga alguna influencia sobre el Sol, creo que estamos condenados a un nuevo ciclo de calentamiento global. Y si Obama resulta presidente -como parece que será-, creo que tendremos además una bonita crisis económica y política. Al menos, será muy entretenido.

Un abrazo,tu suegro.

Ubi Dubium Ibi Libertas Donde hay duda, hay libertad

miércoles, 23 de enero de 2008

9) Me gustaría saber cómo hacer formas de gobierno que sean menos falibles y menos propensas a la corrupción que las actuales

Bueno, este es el tema de nunca acabar. A muchos adultos les fascina hablar de política, y cuando comienzan a poner ejemplos que "demuestran" sus tesis, las conversaciones suelen durar horas. Además, no pocas terminan a porrazos...

Para mí, lo difícil del tema radica en que -hasta ahora al menos- las teorías políticas no pueden ser expresadas en lenguaje matemático. La Física, por ejemplo, sí goza de esa ventaja. A nadie en sus cabales se le ocurre hoy en día formular la Ley de la Gravedad de otra manera no sea F = k (m1 * m2) / r2. Sin embargo, hay miles de opiniones sobre como se debe hacer para vivir mejor, y la única forma de averiguarlo es haciéndolo, aunque te lleves entre las patas a buena parte de la Humanidad.

Yo aspiraría aquí a tratar de extraer lo esencial de los temas políticos actuales, sin caer en casos particulares. Pero una cosa es decirlo, y otra muy distinta el hacerlo. Veremos si lo logro.

Lo primero que me gustaría decir es que si alguien me preguntara qué creo yo que pueda considerarse el sumum de la creación humana, no le contestaría que el Arte -música, pintura, escultura, baile, canto, etc-, ni la Ciencia, como muchos pueden suponer. Le diría que el sumum de la creación humana son las leyes. Creo firmemente que eso es lo que verdaderamente nos diferencia de los otros animales y hace que este mundo se aparte aunque sea un poco de la barbarie y tienda a ser un lugar agradable para vivir.

Y sin embargo, todos sabemos también que las leyes son creaciones imperfectas, y que por mucho que se pulan, la mayoría de las veces presentan lagunas y huecos por donde escapan los delincuentes. Eso, hablando de lugares en donde haya habido la intención de crear leyes democráticas que beneficien a los Hombres y les ayuden a vivir en libertad. Porque también hay lugares en donde las leyes existen, pero están diseñadas para dominar y someter. Y otros en donde ni siquiera existen, o más bien, sólo existe la Ley de la Selva.

Pero quizás lo mejor sea comenzar por tratar de definir algunas cosas. Por ejemplo, definir el objetivo. Me gusta pensar que el objetivo de la política debería de ser lograr la libertad e independencia de los seres humanos. Y como corolario o consecuencia de ello, dotar al Hombre de las condiciones necesarias para que sea feliz. Fíjense que no pongo como objetivo del estado el lograr directamente que el Hombre sea feliz, sino el darle las herramientas para ello, siempre que él las sepa y quiera usar. Que cada uno las use como considere conveniente. Me parece que la diferencia es importante.

Pero una definición nos lleva a otra: ¿y qué es ser libre?. Pues yo diría que es poder vivir según tus ideas y tu concepción del mundo, sin verte obligado por nadie a hacer lo que no quieras, excepto por el hecho de que tu libertad termina exactamente en donde empieza la de tu vecino.

Aunque no soy religioso ni pretendo encontrar las respuestas a todo en la Biblia, ni en el Corán, ni en ningún otro libro antiguo, me encanta una frase que le atribuyen a Jesús de Nazareth, cuando dice: "Amáos los unos a los otros como si fuérais vosotros mismos". Me parece una frase genial, que expresa en unas pocas palabras la esencia de lo Humano en el sentido más noble del término, y el germen del concepto que llamamos "libertad". O dicho con palabras más comunes: "No le hagas a los demás, lo que no quieres que te hagan a tí".

Claro, aquí hay varios "peros". El primero es que el Hombre, además de humano, es un animal. Y como tal, compite y está sometido a las mismas leyes evolutivas que el resto de los seres vivos. Es decir: "que triunfe el mejor". Ya había dicho que la Historia del Hombre es la Historia de sus guerras. Y no es por gusto. La Selección Natural es el mecanismo responsable de que estemos hoy aquí. Si -pongamos un ejemplo algo exagerado, pero que resalta mi punto- en la sopa orgánica original de la que salieron los primeros coacervados hubiera existido pena y compasión por las moléculas mal formadas, seguramente las formas superiores de la materia orgánica no se hubieran dado. De manera que es como si dentro del Hombre existieran dos tendencias, una que le susurra en el oído derecho: "mata e imponte a tu enemigo" y otra que le susurra en el izquierdo: "ayuda a tu semejante y déjalo ser como él desea".

En cierta forma, el papel del gobierno debería de ser garantizar que ninguna de las dos tendencias lograra superar a la otra, pero sin estropear la competencia. Porque estropearla podría significar el fin del desarrollo, en un sentido completamente literal. No es cosa de permitir que el Hombre se entregue totalmente a sus instintos más bajos, pero tampoco de intentar eliminarlos por completo, porque estaríamos luchando inútilmente contra nuestra propia naturaleza y nuestros genes. Aún para políticos inteligentes y abnegados, este equilibrio es tan difícil de conseguir -para decirlo con una frase del argot popular mexicano- como chiflar y comer pinole al mismo tiempo. Pero si además tenemos en cuenta que ése no es precisamente el tipo de político que abunda por estas tierras... ¡Que Dios nos coja confesados!.

En pocas palabras: el paradigma es que todos pudieran vivir según sus ideas. Los problemas comienzan cuando alguien quiere que TÚ seas el que vivas según SUS ideas.

El siguiente "pero", se pondría de manifiesto en cuanto lográramos conjurar el primero. Supongamos que ya existe el gobierno capaz de suministrar las herramientas e instrumentos legales (leyes) necesarias para que la gente los use y logre la felicidad. Ahora tendría que haber gente que supiera usar esos instrumentos para lograr materializar sus ideas de cómo se debe vivir y ser feliz. Pero es muy difícil tener ideas sin la educación necesaria. Y a su vez, es muy difícil dedicarse a adquirir la educación necesaria, con el estómago vacío.

De nada valdría llegar a las montañas de Oaxaca repartiendo laptops gratis entre los campesinos, porque no sabrían qué hacer con ellos. Primero tendrían que aprender a hablar español. Luego, a leer y escribir. Y luego, aprender miles de cosas sobre el mundo, antes de comprender la importancia y las posibilidades de esa herramienta. Y si nos damos cuenta de que aún con una buena educación es difícil competir en el mercado laboral, comenzaríamos a tener una idea de lo remoto que está para ellos la solución a sus problemas de marginación y pobreza. Y como no pueden estudiar porque tienen que comer, si no los ayudamos les resultará muy difícil salir por ellos mismos de ese círculo vicioso.

La gente es pobre no porque se lo haya propuesto como meta o porque fue empujada a ese estado por un grupo de inmisericordes capitalistas de Wall Street con sombrero de copa y levita negra, como querían hacernos creer los comunistas, sino porque sencillamente no todos los hombres somos iguales. Los hay más inteligentes y más brutos, más trabajadores y más vagos, más arriesgados y más miedosos, más buenos y más malos, mas bonitos y más feos... Las clases sociales son, en definitiva, la expresión natural de la diversidad humana. Además, todos hacemos falta. Lo mismo los obreros que los campesinos, los patrones, los comerciantes, los científicos, los maestros o los industriales. Ninguna sociedad funcionaría sólo con industriales, sin obreros. O sólo con obreros, sin industriales. Pero eso no quiere decir que un individuo que nazca en una clase, no pueda salir nunca de ella. Hacia arriba o hacia abajo. Depende de él. Es un atributo de la libertad. Y creo que el interés general de la sociedad pasa por el facilitarle en algo el paso a los que estén dispuestos a mejorar con su esfuerzo.

De la misma forma, es iluso pensar que dichos campesinos puedan siquiera entender las ventajas que reporta tener una democracia. Supongamos que llegamos a uno de esos pueblos y que alguien nos pide que le expliquemos qué es una democracia. Entonces le decimos al campesino: "En una democracia, nadie puede impedirte que vayas a dónde tú quieras". Me imagino que el campesino me nos mire asombrado y nos diga: "Pero es que yo ya puedo ir adonde quiera". Claro, su concepto de "adonde quiera" es muy reducido: quizás sea el río, la casa del vecino, o el pueblo cercano. Ni pensar en Europa, las universidades, las grandes obras de arte o los museos. A lo mejor me pregunta: "Y entonces yo podría ir a Estados Unidos sin tener que pasar la frontera escondido?". Y le tendría que decir que no. "Vaya, entonces no es tan bueno como dicen eso de la democracia" -estoy casi seguro que pensará-. Pero en mi afán de convertirlo en un admirador de la democracia, le diría entonces: "Además, en una democracia puedes leer o escribir lo que tú quieras". La respuesta sería seguramente: -pero es que yo no sé ni leer ni escribir...- Una suerte parecida tendría el resto de mis argumentos para intentar hacer una apología de la democracia.

Para que pueda existir una verdadera democracia, la gente tiene que tener la educación necesaria para poder entenderla y aprovecharla. José Martí lo resumió en una frase genial: "Ser cultos, para ser libres".

Por eso considero que una de las principales tareas de un gobierno es brindar educación de buena calidad a sus gobernados. Los detalles podrían discutirse. Por ejemplo, creo que la educación primaria y secundaria podría ser obligatoria y gratuita. Y eso de obligatoria iría en serio: niño que me encuentre vagando por la calle o vendiendo chicles o pidiendo limosna, busco a sus padres, los castro, y les quito la Patria Potestad. Punto. Y sin amparos...

Sin embargo, para enfrentar el reto de la educación universitaria, que es mucho más cara, me parece que se podría implementar un mecanismo de préstamos blandos (a largo plazo y con muy bajos intereses).

Lo cual no quiere decir que nos pongamos como meta que todos sean doctores, abogados o ingenieros. Eso sería tan iluso como elaborar un plan para que todos los seres humanos seamos bonitos e inteligentes.

Independientemente de que el concepto de belleza es relativo y ha variado a lo largo de los siglos, si alguien viene a tratar de enrolarme en un proyecto para lograr la belleza universal, yo pensaría que el tipo está loco de remate. O bien, que me quiere engañar con algún propósito malvado.

Y al menos mientras nuestro Hombre por encargo no sea un hecho, la inteligencia seguirá teniendo una distribución estadística que corresponde a la Gaussiana o Campana de Gauss, con unos pocos muy inteligentes en un extremo, unos pocos muy brutos en el otro, y una mayoría con IQ mediano en el centro.

En este sentido, el paradigma podría consistir en lograr que TODO EL QUE QUIERA, encuentre cerca una escuela en donde estudiar. Que no quede un solo cerebro sin llegar hasta donde su inteligencia, sus huevos y su voluntad le permitan. Sin limitaciones por el estrato social de donde provenga. Pero no palear a la gente a las escuelas, ni regalarle el dinero para que coma.

Antes de proseguir exponiendo mis ideas sobre política -un poco desordenadamente, admito- y en aras de avanzar hacia el título de este acápite, o sea, qué formas de gobierno serían mejor, creo que debo de dejar bien establecido un punto: el hecho de que yo critique, encuentre y ventanee algunos problemas de las democracias, como procederé a hacerlo en breve, en ningún momento indica que yo no estoy de acuerdo con ese sistema. Luego de sufrir en carne propia 32 años de dictadura comunista, he quedado completamente vacunado contra cualquier intento de justificar una dictadura con el motivo que sea. Ni de derecha, ni de izquierda. Y mucho menos religiosa o fundamentalista.

Pero bueno, pasemos a despacharnos con la cuchara grande: uno de los principios fundamentales de la democracia, es que gobierne la mayoría. Incluso, la etiología de la palabra -que proviene del griego- así lo establece: "gobierno del pueblo". Visto así, a vuelo de pájaro, parece muy bien. Como al fin y al cabo algo hay que establecer, parece lógico que se establezca el criterio de la mayoría. Esto contiene implícitamente la idea de que es muy difícil que la mayoría se equivoque, siempre escogerá la mejor opción. Verdad?.

Falso. La mayoría SÍ se puede equivocar en toda la línea. "Irse con la de trapo", utilizando una frase del slang beisbolero cubano que significa hacerle swing completo a una bola falsa, o sea, caer en una trampa. Basta con un buen demagogo que le pinte un futuro color de rosa, aunque en el fondo no tenga puta idea de lo que esté diciendo. La Historia está llena de ejemplos: Hitler, Mussolini, Fidel, por sólo mencionar algunos recientes. Y aunque ni los hombres más cultos están a salvo de ser engañados, en la misma medida en que la mayoría de un pueblo esté compuesta por gente sin buena educación, es más fácil que sea manipulada por los demagogos y los malvados. Otro punto a favor de la educación.

De manera que si no me entendieron mal, se habrán dado cuenta que estoy tratando de decir que la democracia se basa en una falacia. ¡Qué horror! Si eso es así, ya para qué seguir? Bueno, hay que seguir porque lo demás es peor. Qué otros sistemas políticos han existido? La sociedad primitiva, el matriarcado, el esclavismo, el feudalismo, la monarquía, el comunismo... Si Ud. tiene algo mejor, dígalo para ensayarlo. Creo que el que mejor ha expresado esta idea fué Sir Winston Churchill, cuando dijo con esa mordacidad que lo caracterizaba y que lo hizo el ídolo de los ingleses durante la Segunda Guerra Mundial: "La democracia es el PEOR de los sistemas políticos... exceptuando a todos los demás".

También Abraham Lincoln pronunció una frase al respecto: "Se puede engañar a toda la gente una parte del tiempo, se puede engañar a parte de la gente todo el tiempo, pero no se puede engañar a toda la gente, todo el tiempo". Lo cual en mi modesta opinión, parece cierto. Pero no me devuelve los 50 años de dictadura comunista a la que ha sido sometida mi patria por un despreciable caudillo paranoico y asesino, con ínfulas mesiánicas.

Aún dando por bueno el principio, otro problema indudable de la democracia es cómo lograr una buena implementación en la práctica de la idea central, o sea, el famoso gobierno del pueblo. Hasta ahora, lo normal es constituír varios grupos o "poderes", y repartir el mando entre ellos, no dándole a ninguno el control total del pastel, de manera que unos hagan de controladores de los demás. La idea es evitar que uno de los grupos se haga con el poder total, y de esa forma prevenir las dictaduras. Las dos variantes más frecuentes de las democracias son la variante presidencialista, y la variante parlamentaria. Dentro de esta última, incluso, hay implementaciones que incluyen la existencia de una figura real con atribuciones más protocolares que prácticas, posiblemente para satisfacer la necesidad atávica de algunos a ser comandados por un líder absoluto.

Hasta ahí no vamos tan mal. Así que tres poderes: Ejecutivo, Judicial y Legislativo. Cada uno con sus atribuciones y facultades. Parece lógico: el Legislativo hace las leyes, el Ejecutivo las implementa y hace cumplir, y el Judicial castiga al que no las cumpla. Perfecto. Queda un punto, y es ahí donde la voluntad del pueblo se hace sentir: en general, los principales funcionarios de dichos poderes son elegidos por el pueblo mediante elecciones libres y secretas. Libres porque en principio todos podemos votar por quien nos plazca, y ser votados. Secretas, porque nadie está obligado a exponer públicamente su voto, para así evitar que un candidato pueda intimidarte con represalias si no votas por él.

Y es precisamente a causa de que los funcionarios son elegidos, que se dice que representan al pueblo, el cual es el verdadero detentor o dueño, o de quien emana el poder, pero que delega temporalmente en ellos la capacidad de gobernar porque somos muchos y todos no podemos hablar al mismo tiempo. Vaya, está bien amarradito...

Sin embargo, es en los detalles donde el diablo comienza a enseñar sus pezuñas.

Incidentalmente, y para ir entrando en materia, una cosa que desde hace algunos años me ha llamado la atención es el pensar que si por ejemplo, para que te dejen realizar una operación quirúrgica legal, tienes que estudiar medicina durante 6 años de carrera, más 3 de internado, más otros 3 de especialización, es decir durante unos 12 años (los cuales, sumados a otros 12 de educación básica, da un total de unos 24 años de preparación antes de agarrar el bisturí); o para que te dejen diseñar un rascacielos, o un puente, o un coche, debes estudiar unos 6 años en una universidad y titularte de ingeniero, etc.; entonces, ¿porqué, para ser político, o sea, para crear o hacer cumplir las leyes, que son la máxima creación del Género Humano en la Tierra, lo único que la sociedad te exige es que seas simpático y tengas labia, aunque seas una ruina moral, más mentiroso que un esposo sorprendido infraganti y más ignorante y bruto que Canuto? Es como darle una pistola a un bebé. Y sin embargo, la Historia está llena de ejemplos de líderes orates, que con sus ideas absurdas han llevado a sus pueblos a la catástrofe. Y en muchos casos la gente los ha secundado de buena gana, al menos hasta llegar al borde del abismo. Evidentemente, Houston, aquí tenemos un problema.

El siguiente problemita surge de que nada garantiza que, una vez elegidos, los funcionarios "representen" efectivamente la voluntad del pueblo que los eligió y que delegó en ellos sus poderes para que los ejercieran en su nombre y beneficio. Es más, eso de "representar" a alguien, no está bien definido porque el mandar supone tomar decisiones constantemente, y sencillamente es imposible andar preguntándole todo el tiempo a todo el mundo qué hacer en cada caso. Por otro lado, también es cierto que sería inútil andar preguntando cosas a diestra y siniestra porque casi nadie es "todólogo", es decir, experto en todos los temas incluyendo los políticos, económicos, científicos, sociales, etc. Yo diría que en cada elección hay un voto de confianza y una ingenua esperanza de que el elegido se comporte según dijo que lo haría. Pero el poder, al menos para muchos, es una especie de droga que una vez probada, se convierte en adicción. Por supuesto que todos claman a voz en cuello ser los más fieles intérpretes y representantes de los intereses y deseos de sus electores. Pero los mecanismos de medición no están bien definidos ni completamente a salvo de trampas, incluyendo las propias votaciones, encuestas y pleibiscitos, las cuales son mucho más fáciles de manipular cuando ya tienes el poder en la mano.

De manera que la falta de un umbral moral y profesional bien alto como requisito de entrada, aunado a una función de "representación" no muy bien definida, dá como resultado que el ambiente político esté lleno de lo peor de la sociedad: mientras más ambicioso, vago, amoral y pendenciero seas, mayor probabilidad de que llegues a ser concejal, senador, representante, o hasta presidente. No digo que todos sean así, pero si Ud. es un político honesto, cuídese, que seguramente está mal acompañado. Mi abuelita, una campesina casi analfabeta pero con una inteligencia natural y una intuición envidiable, tenía una frase genial para describir el caso: "Al pájaro se lo conoce por la cagá". Lo cual era su forma de decir que la mejor forma de evaluar a alguien no es analizando lo que dijo, sino lo que hizo.

Sencillamente, luego de dos revoluciones y casi 200 años de independencia, no se explica que la economía dependa en tan gran medida de las remesas de los mojados y de la extracción de un recurso no renovable y contaminante que se acabará en menos de un siglo, que la educación pública sea un desastre, que la delincuencia y la falta de seguridad hayan alcanzado niveles intolerables y que la pobreza ronde el 50% de la población -nunca la reduciremos a cero, pero ese porciento es demasiado alto-, a no ser que admitamos que los políticos no han hecho bien su tarea.

Es más, si Ud. se fija un poquito, no le costará mucho reconocer que los políticos generan su propia mecánica, la cual la mayor parte de las veces no tiene mucho que ver con la realidad. Para esos tipos, su trabajo no consiste en un estudio concienzudo de los problemas de un país y un análisis y discusión franca e inteligente de sus posibles soluciones, sino en una serie ininterrumpida de zancadillas, escándalos y pleitos que más bien recuerdan a una escuelita con un mal director, o quizás un putero de arrabal.

Su única habilidad parece ser manipular las leyes en su beneficio. Por ejemplo, en México los sueldos de los diputados y senadores son unas 100 veces mayor que el salario mínimo, de donde podría deducirse que su productividad es 100 veces mayor a la de un obrero que reciba el mínimo. Pero nada más lejano a la realidad. La realidad es que son un grupo de ignorantes capaces de aprobar y darle rango de ley a cualquier bazofia, aunque contenga un rosario de estupideces y contradicciones, con tal de darle gusto a los líderes de su partido y de que los dejen robar a gusto.

Y no son caso aislado. Con mucha frecuencia, en todo el mundo los parlamentos están formados por una masa ignorante y manipulable al modo del dictador de turno, como es el caso de mi país natal, Cuba. Las entradas a sus recintos de trabajo muy bien podrían ostentar la famosa frase: "100 tontos no hacen un listo". Sólo que estos tontos, saben robar.

El tema de la corrupción también merece su párrafo. Dice un refrán que "El que parte y reparte, se queda con la mejor parte". Es un hecho bien establecido que el poder, corrompe. Y el inmenso poder que Ud. amasa si está en la cima de un estado, le permite asignar contratos para obras públicas a sus amigotes. Los cuales, claro está, le retribuyen el favor... Pregunta: Y los mecanismos de control? Respuesta: Bien, gracias. De qué modo se burlan los controles? Hay muchas formas. Una de ellas es establecer a modo las bases del concurso, de manera que nadie excepto la empresa que se desea beneficiar pueda cumplir con los requisitos iniciales. Otro, es que A, B y C se pongan de acuerdo para participar de manera que A y B pidan una cantidad absurda, 100 veces superior al costo real de la encomienda. Entonces C pide sólo 10 veces el costo real, y gana el concurso. Al final, C se las arregla para darle a A y a B una décima parte a cada una -para agradecerles por su participación y para que recuperen el costo de las bases-, otras 3 al funcionario que decidió otorgarle el contrato -por su generosidad-, y se queda con las otras 5. Quién perdió? Nosotros, los contribuyentes, que pagamos 10 veces más caro el trabajo. De vez en cuando estalla un escándalo al respecto. Pero no es más que la punta del iceberg: las 9 décimas partes de la corrupción permanecen bajo el agua. Esto es consustancial al sistema, y por lo tanto muy difícil de eliminar. Quizás, si el castigo por algo así incluyera la posibilidad de la pena de muerte, a lo mejor disminuiría un poco. Pero habría que probar los cargos de colusión, y esto no es nada fácil.

De qué otra forma se explica que tantos políticos se enriquezcan de la noche a la mañana? Incluso uno de ellos dijo alguna vez, haciendo gala de un descomunal y despreciable cinismo, una frase que ha quedado acuñada en la historia mexicana: "Un político pobre... es un pobre político". Nada más tristemente cierto.

Otro tanto puede decirse del Poder Judicial. Cuando pienso en abogados, casi siempre me viene a la mente un chiste que aprendí viendo el filme Filadelfia, con Tom Hanks y Denzel Washington. Luego que se hicieron amigos, un día llega Tom Hanks con cara de "te voy a contar un buen chiste" y le pregunta a Denzel Washington: -"A ver, 500 abogados encadenados a una roca en el fondo del mar, cómo lo llamarías?"- Denzel no sabe qué contestar, lo que Tom aprovecha para darle la respuesta: -"Un buen comienzo..."-.

Efectivamente, los conceptos de "abogado" y "trampa" son casi sinónimos en mi cerebro. Y no debería ser así, porque precisamente son los abogados los encargados de manejar las leyes, las cuales ya habíamos dicho que constituyen el sumum de la creación humana. Pero qué le vamos a hacer, los hechos son los hechos. Pocas cosas hay más torcidas y que me produzcan más repugnancia que un abogado hábil y sagaz, defendiendo a un criminal. Y los hay por montones. No en balde son la cantera de donde salen los políticos. O un juez aceptando un soborno. U organizándolo, como el reciente escándalo que se dió en el Tribunal Federal Electoral, en donde el Presidente del tribunal fué sorprendido pidiéndole gabela -a través de una funcionaria de su confianza- al posible vendedor de un bien inmueble para trasladar allí el propio tribunal. O la decisión del Tribunal Supremo exonerando al gobernador de Puebla que había sido acusado de abuso de poder y contubernio en el caso de la periodista Lidia Cacho, que fué secuestrada y vejada por sus secuaces porque se atrevió a criticarlo y a poner en evidencia sus contactos con las redes de prostitución y pornografía infantil. Con esas decisiones, y quieren que los respeten? No me jodan!.

Además, los juicios son procesos desesperadamente lentos, que transcurren como en una especie de estreñimiento crónico, y llenos de triquiñuelas como laberinto infinito. El burocratismo es sencillamente, agobiante. Y ni siquiera los juicios son orales, lo cual ayudaría un poco a evitar componendas en lo oscurito.

Incidentalmente, siempre he oído decir que las cárceles están llenas a reventar. Sin embargo, por otro lado resulta que sólo el 5% de los delitos denunciados (que en ningún momento representa el total de los cometidos, sino que es mucho menor) se resuelven y los criminales son encarcelados. Si estas dos cosas son ciertas, cabe preguntarse entonces quiénes son los presos, y cómo llegaron ahí. O habrá que suponer que si la policía y los tribunales funcionaran eficientemente habría que construír muchas más cárceles? Misterio.

Por otro lado, las cárceles no parecen ser una gran barrera que impida a los delincuentes ejercer su oficio. Según las propias autoridades, muchos capos continúan manejando desde ahí dentro sus bandas y viviendo con lujos casi como si estuvieran libres, pero ahora con la inobjetable coartada de que están presos y "no pueden" delinquir. Armas, drogas, mujeres... con dinero es posible todo. Hasta la fuga. La mayoría de las extorsiones telefónicas se hacen actualmente desde las prisiones, utilizando celulares. Se gastan millones de pesos en sistemas de bloqueo, y resulta que "no son 100% eficientes" y se siguen produciendo las llamadas. Será tan difícil imponer disciplina? O será que el dinero mantiene corrompidos a la gran mayoría de los funcionarios? Me inclino por lo segundo.

Lo que sí parece cierto es que en muchas ocasiones más tarda un mono en rascarse un ojo, que un juez en liberar mediante alguna argucia legal a los pocos delincuentes que agarra la policía. De manera que hasta las ganas de agarrarlos se le quitan a uno, porque resulta tiempo perdido. Aparte del peligro que representa para el denunciante, porque la mayor parte de las veces el criminal utilizará su libertad para tratar de vengarse. En fin, que nuestro sistema judicial también es una garra.

Pero para los que se sientan muy avergonzados, les puedo insuflar alguna esperanza diciéndole que los hay peores. Por ejemplo, en los países musulmanes las cosas son aún más malas. Recientemente, una mujer árabe que fué violada y se atrevió a denunciarlo, fué condenada a recibir 200 latigazos! Así que cornuda, y apaleada. ¡Vaya concepto de justicia!

Y qué decir del Poder Ejecutivo? El primer problema del Ejecutivo es que para alcanzar su objetivo de hacer cumplir las leyes, se apoya en demasiados organismos. Demasiados. Estos organismos constituyen una red burocrática inmensa, que es tremendamente ineficiente y que como no es productiva consume la mayor parte de sus recursos en salarios inútiles. Es más, los burócratas constituyen una especie de clan siempre insatisfecho y siempre en expansión, protegiéndose unos a los otros como buenos integrantes de la misma manada, aunque con ello no contribuyan en nada a mejorar la economía, sino al contrario, a empobrecerla.

Una consecuencia de esto es el surgimiento de los sindicatos mafiosos. En principio, los sindicatos son instrumentos mediante los cuales los obreros se defienden de los abusos y exigencias exageradas de los patrones. Su principal arma es la huelga, y sus dirigentes se eligen democráticamente según sus simpatías y habilidades. En la práctica, los sindicatos son organizaciones mafiosas que por un lado chantajean al estado con la posibilidad de paralizar determinados servicios públicos de primera necesidad (salud, transporte, electricidad, etc.) y por otro obtienen pingües ganancias a través de las cuotas de sus sindicalizados, los cuales se ven en la necesidad de pagar o ser despedidos. O peor, ser apaleados. Otras veces, en franco amaciato con los políticos, obtienen posiciones de importancia que les permiten desviar inmensos recursos del estado hacia campañas electorales, o sencillamente, hacia cuentas bancarias "de dudosa reputación". O venden sus servicios y manipulan a los obreros hacia posiciones que los ponen en franca desventaja, al revés de lo que deberían ser sus objetivos. Y aquello de la elección democrática de sus dirigentes hace tiempo que derivó en un descarado nepotismo.

Otro problema del Ejecutivo es su relación con el Congreso. Supuestamente, debería de ser una relación de respeto mutuo y cordialidad cívica. Aunque ni el Ejecutivo ni el Congreso tienen el poder total, sí tienen como objetivo común el hacer avanzar la economía y mejorar las condiciones de vida de la gente. Uno haciendo leyes, el otro haciéndolas cumplir. Pero es el caso de que con mucha frecuencia -y al que le siva el sayo, que se lo ponga- sucede que la cordialidad cívica se sustituye por una enemistad a muerte. Que el presidente necesita una ley? Ajá, entonces tendrá que ceder en algo que le interese al Congreso, aunque esto vaya en contra del equilibrio de poderes, que es el núcleo de la democracia.

Cuando los congresistas no atienden sus sagrados deberes sino que la ambición los ciega, suceden cosas como las que vimos últimamente con el IFE (Instituto Federal Electoral). El IFE fué una creación de Carlos Salinas, que aunque todo el mundo sospecha que hizo trampas en la elección de 1988 cuando la famosa "caída del sistema", y quizás para lograr precisamente algo de credibilidad, se propuso reformar una entidad anterior y crear un organismo independiente, que tomara en sus manos la responsabilidad de organizar, vigilar el desarrollo y divulgar los resultados de las elecciones, aunque al final ese resultado tendría que ser revisado y avalado por un Tribunal Electoral. En fin, que el IFE tiene atribuciones para imponer multas a los partidos si estos cometen faltas, como pueden ser (y fueron) sobrepasar los límites de gastos en las campañas electorales. Y como los partidos -que es lo que es realmente el Congreso- están constituídos por una bola de inútiles que viven de las cuotas que el propio estado les reparte -nuestra democracia es la más cara del mundo, nosotros pagamos a los partidos, o sea, los partidos son un muy rentable negocio- las millonarias multas impuestas por el IFE les cayeron como patadas en las gónadas, y decidieron vengarse. La oportunidad se presentó rápido. El Ejecutivo necesitaba dinero para poder gobernar. La famosa reforma fiscal, que llevaba años de tira y jala, y que pretendía remediar la vergonzosa situación de una evasion fiscal de más del 50%, fué negociada a cambio de permitirle al Congreso descabezar al IFE. El Ejecutivo, cedió. Por supuesto que los nuevos funcionarios del IFE se cuidarán muy bien de ofender o multar a los partidos, porque tendrán miedo de que el Congreso los despida como hicieron con Ugalde. Y ahora tenemos el problema de que hemos puesto la zorra a cuidar el gallinero... Y para colmo, la reforma fiscal aprobada no resuelve el problema de la evasión fiscal, sino que se ceba de nuevo en los contribuyentes cautivos (los que precisamente pagamos impuestos) porque los congresistas tienen miedo del costo político que representaría obligar a los morosos a pagar. Exactamente lo contrario a lo necesario.

Pero lo peor es que el Ejecutivo se ha colocado él solito en una posición de desventaja, en donde para aprobar de aquí en adelante cualquier cosa, tendrá que enamorar al Congreso, que se comporta tan antojadizo e impredecible como adolescente en plena crisis de identidad.

El otro problema importante al que se enfrenta el Ejecutivo, es la corrupción policial y su consecuencia, la inseguridad ciudadana. Este problema es especialmente complejo e importante y merece un capítulo aparte, de manera que sólo lo mencionaré aquí "por arribita".

Ok, la economía mundial depende realmente de sólo dos negocios, al lado de los cuales la CocaCola y Microsoft parecen meros puestos de tacos: el comercio de armas y el comercio de drogas. Las cantidades que estas dos actividades manejan, igualan o superan a las economías "legales" de los países más desarrollados. En mi opinión, esta situación absurda es consecuencia de un mal manejo ontológico por parte de las autoridades: Si Ud. regresa a su casa y la encuentra inundada porque -por ejemplo- durante su ausencia se trabó el flotante del inodoro y el agua del tanque se está derramando, se le ocurriría comenzar a barrer el agua sin cerrar la llave de paso? Porque si no cierra la entrada, seguramente se quedará barriendo agua por el resto de sus días, sin lograr detener la inundación. Lo de las drogas es una situación parecida. De muy poco vale perseguir y detener a los capos actuales que manejan el negocio de las drogas, sin detener el negocio. Porque aunque Ud. tenga éxito y encarcele a todos los actuales, nada impide que en las siguientes 24 horas algún otro matón de segunda, que no había podido hasta el momento traficar porque el principal se lo impedía, considere que ha llegado su momento y se convierta en el siguiente capo. Y así, ad infinitum...

Y de qué depende el negocio? De la demanda. Es decir, siempre que haya demanda, habrá negocio y habrá criminales dispuestos a satisfacerla. Esto es una ley económica tan sólida como una roca. Ahora bien, porqué hay demanda? Porque las drogas crean una sensación de falso bienestar parecida a la sensación post-orgásmica y aunque a la larga sus efectos nocivos y adictivos destruyan al individuo, hay miles de gentes incapaces de pensar con claridad en estos temas que bien por inexperiencia o bien por falta de voluntad e inteligencia, caen en el vicio. Son estos individuos débiles, junto con la ilegalidad del tráfico, los que convierten a las drogas en un negocio tan rentable. Pero no podemos eliminar a los drogadictos, que en definitiva son las víctimas de este problema, porque sencillamente no podemos vigilar a todos los seres humanos con un 100% de confiabilidad, además de las implicaciones éticas que tal vigilancia personal e íntima traería aparejada.

De manera que si de veras queremos acabar con el problema de las drogas y no podemos eliminar la demanda, que otra posibilidad nos queda? Eliminar el negocio. Y cómo eliminamos el negocio? Eliminando la prohibición. Esto es para mí tan sencillo y tan evidente, que no puedo menos que sospechar de la complicidad o la estupidez de las autoridades al respecto.

Hay ejemplos en la Historia de casos parecidos? Felizmente, sí. En los años 20 en EU sucedió un fenómeno conocido como la Ley Seca. Resulta que en aquellos tiempos los moralistas religiosos lograron hacer aprobar una ley que prohibía el consumo del alcohol. La venta de cualquier bebida que contuviera alcohol, era ilegal. Y qué obtuvieron como resultado? Mucha gente, desesperada por consumirlo, generó una demanda que fue inmediata y hábilmente satisfecha por los criminales, que enseguida montaron una red de distribución clandestina que burlaba todas las leyes y policías, y cobraba el alcohol a precios estratosféricos. A la larga, lo único que lograron los moralistas con su ley fue que la mafia obtuviera el capital necesario para hacerse fuerte e invertir en negocios lícitos como casinos y hoteles. De paso, se creó una red de corrupción entre policías y autoridades que permanece hasta nuestros días.

Es muy difícil lograr que un policía mexicano -que gana cuando más unos 6 ó 7 mil pesos mensuales- ignore una oferta que duplica su sueldo si se hace el de la vista gorda ante el tráfico ilegal. Y más, cuando la otra opción es la muerte. Por el contrario, si eliminamos la prohibición el negocio se derrumbaría y a los criminales no les quedaría de otra más que abandonar el negocio e irse a otra parte. Seguramente no van a desaparecer porque hay otras muchas opciones de negocios ilícitos: la prostitución, el tráfico de órganos y el tráfico de niños, por ejemplo. Pero indudablemente, su poder económico se vería fuertemente disminuído con la consiguiente mejoría en la seguridad pública.

El problema de hacer esto es que -aparte de convertirse en el blanco seguro de los estúpidos moralistas- hoy en día la economía mundial depende fuertemente del dinero de las drogas, a través del lavado de dinero. Si eliminamos el negocio, casi seguro que produciríamos una recesión mundial. Hasta eso hemos llegado por no haber sabido resolver el problema a tiempo. Y no estoy seguro, pero sospecho que yo no soy el único que se da cuenta de ese aspecto del problema. Quizás nuestros políticos también lo sepan.

Y si eliminamos la prohibición -se preguntarán algunos- qué hacer entonces con los miles que se intoxicarán libremente con las drogas? Lo mismo que hacemos hoy en día con los que se emborrachan, digo yo. El alcohol y el cigarro también son vicios y producen daños. Pero si Ud. quiere fumar como chacuaco y emborracharse hasta caerse todos los días, lo puede hacer. Sólo que las probabilidades de que muera de cirrosis o de cáncer de pulmón serán elevadas en su caso. Y si comete un delito, se le encarcela. Y si muere, se le entierra. Y ya. Ud. y yo no fumamos ni somos borrachos, verdad? Vivimos rodeados de expendios de alcohol y cigarros, y logramos evitarlos. Pues bien, igual sucedería con las drogas.

Incidentalmente, no son sólo los criminales comunes los que comercian o han comerciado con drogas. Muchas guerrillas actuales se financian al menos en parte con el tráfico ilegal. Y hasta gobiernos, el del Fifo incluído. A todos ellos "se les caería el altarito", como decimos en Cuba. Incluso hace poco quedé estupefacto al leer una biografía de George Orwell (el seudónimo literario de Eric Blair, uno de mis autores favoritos, autor de 1984 y La Rebelión de la Granja) al enterarme de que su padre, que sirvió en el ejército de la Corona Británica en el norte de la India, era el encargado de supervisar la calidad de la producción de opio por parte del gobierno colonial inglés, con el objetivo de vendérselo a los chinos. Era un comercio legal, auspiciado por los ingleses, que querían hacer negocio sin importarle la suerte de los millones de chinos que consumían la droga. Como diría Ripley, "aunque Ud. no lo crea...". Así que veo con mucho escepticismo los baños de pureza de muchos.

Al respecto, bien vale decir algo que se me ocurre. Suponga que Ud. está contemplando una supercarretera moderna, con todos sus atributos: varios carriles en cada sentido, vías auxiliares a ambos lados, pavimento limpio y sin baches, tréboles de acceso en cada salida-entrada, señalización completa y bien diseñada, gasolinerías, baños, teléfonos, restaurantes y lugares de descanso cada cierta cantidad de kilómetros, etc. Y cuando Ud. pregunta -"y esta carretera, a dónde conduce?"- alguien le responde -"a ningún lugar, termina en un muro vertical"-. Seguramente, Ud. no creerá que tamaña inversión se haya hecho sin ningún objetivo. Es mucho más probable pensar que la carretera conduzca a algún lugar, verdad?. Pues bien, si el tráfico de drogas que en México tiene como destino principal los EU y aquí tiene como resultado colateral toda una gran secuela de corrupción, no veo posible que esa secuela termine abruptamente en la frontera, y que del lado de allá no exista una corrupción similar a la mexicana. Para distribuír la droga a los usuarios finales, tiene que existir una gran red que por su tamaño y organización debe ser la competencia de DHL o FEDEX. Es por eso que me molesta la arrogancia de algunos políticos gringos al calificar a México como país traficante. No es que no lo sea, pero no deberías tirarle piedras al vecino si tu tejado es de vidrio, no?. O sea, la verguenza del negocio de las drogas es una realidad porque existe un mercado y una prohibición. Y el mercado de México, aunque está en expansión, nunca llegará ni de lejos al tamaño del mercado de EU, que ya existe desde hace mucho. Y de nada serviría que en México se liberara el consumo si ellos siguen encaprichados en la prohibición. Así que a sacarse la viga del ojo propio antes de criticar la paja en el del vecino, ok?

Hay otras muchas críticas que merece el Poder Ejecutivo, pero para resumir, podríamos decir que es la misma mierda que los otros dos. Los funcionarios y los policías, además de los jueces y los legisladores, se han ganado a pulso y son objeto del más profundo desprecio por parte la mayoría del pueblo. Al menos, eso siento yo.

Pero todavía hay un defecto grave que puede aplicarse en general a las democracias, aún las ideales: para combatir el crimen, el estado se impone a sí mismo el respeto de la ley. Esto, incluso, es visto con orgullo y como signo de civilización y modernidad. Sin embargo, los delincuentes no respetan la ley, obteniendo así una ventaja inicial casi insalvable. Si jugamos sucio, por así decirlo, o sea, si al perseguir el crimen actuamos sin respetar las leyes, automáticamente nos convertimos en delincuentes. El fin no justifica los medios. Y si respetamos la ley, jugamos con un handicap inicial que casi garantiza nuestro fracaso como proveedores de orden o procuradores de justicia. Y esto es un defecto de diseño, por decirlo de alguna forma. Es una contradicción estructural, no es un problema que ocurra casualmente.

Además, existe toda una mala ralea de tipos que se preocupan más por los abusos en Abu-Agrip, que por exterminar a los terroristas que tumbaron las torres del WTC matando a casi 3000 civiles inocentes. Los fundamentalistas islámicos siguen amenazando al infiel Occidente con la disyuntiva de convertirse al Islam o morir apedreados o decapitados, mientras los imbéciles de izquierda se preocupan por los derechos humanos de los prisioneros de Guantánamo. Qué humanos? Esas gentes dejaron hace tiempo de serlo. Quizás no lo fueron nunca. Para mí está claro que la única forma de lidiar con los terroristas es establecer leyes que excluyan de la condición de humanos a aquellos entes que cometan actos de terrorismo. Para decirlo en cubano, a esa gente hay que tratarlos "a patá po'l culo y buchito'e agua". Que al fin y al cabo es lo único que entienden, quizás porque es el trato que siempre han recibido a lo largo de los siglos, por parte de sus rajáes y sultanes. Son, usando las palabras de un amigo, "bolsones residuales de barbarie", y como tal merecen ser tratados.

No me cuesta ningún trabajo decir esto. Hay gentes que sencillamente, no merecen el perdón. Perdonar es un acto extremadamente humano y bello. Pero para comprenderlo así, se necesita considerar que el acto conlleva en cierta forma el arrepentimiento o cuando menos el agradecimiento del perdonado. Sin embargo, hay por ahí algunos tipos con los genes mal codificados, que interpretan el perdón no como un acto de humanidad, sino como un acto de debilidad, cobardía y sumisión. En vez de provocar en ellos los sentimientos de arrepentimiento, provocamos los de arrogancia y victoria. Por supuesto, a esos no se les puede perdonar, nunca. Hasta Jesús fue partidario de esta idea, cuando dijo: "No hay que tirarle las perlas a los puercos". Es decir, no hay que mostrar humanidad ante entes incapaces de comprenderla y asimilarla.

No puedo absolutizar, pero sí puedo decir que -usando mi lenguaje más diplomático- en mi opinión la cantidad de democracias que se apegan al modelo anteriormente descrito, es mucho mayor a lo deseable.

Qué solución tiene todo esto? Creo que más fácil es resolver a mano un sistema de ecuaciones de décimoquinto orden, que resolver esta maraña. Sin embargo, algunas ideas o más bien corazonadas, me vienen a la mente. Una de ellas es que el desarrollo de la informática va a ir desgastando la importancia y la necesidad del poder legislativo, al menos tal y como existe actualmente. Es decir, en la misma medida en que la gente tenga educación y acceso a las decisiones a través de sus laptops o cualquier otro tipo de terminal informática, se hará menos necesaria la existencia de un grupo que tome las decisiones en representación de la mayoría, porque será precisamente la mayoría la que diga directamente lo que quiere. Claro, eso no quita que la mayoría se equivoque, pero al menos atenúa la necesidad de mantener a esa partida de vagos dizque "legisladores", aparte de que es mucho más difícil sobornar a todo el mundo, sobre todo sin que todo el mundo se entere.

Además, muchos de los trámites que hoy están en manos de los funcionarios estatales podrían implementarse con el uso de un computador. Esto disminuiría las inmensas legiones de burócratas ineptos e insensibles con el consiguiente ahorro en salarios inútiles, aparte de que agilizaría cualquier gestión.

Otra mejora podría ser la habilitación de altos estándares de IQ, formación profesional y reputación moral para aspirar a un puesto público de importancia. Basta de demagogos simpáticos e ignorantes. Aparte de que sería muy conveniente que los elegidos no recibieran salario alguno por su trabajo sino que se conformaran con el gran honor de pertenecer al gobierno y representar a su pueblo. Estoy casi seguro que así nos libraríamos de la mayoría de los ambiciosos. Claro que esto implicaría que los aspirantes tuvieran algún medio de subsistencia distinto al oficial, pero esto no es tan difícil, sino que más bien es la regla: los políticos no salen de la nada, siempre tienen un oficio anterior. Y si no son capaces de mantenerse por sí mismos, mejor que no aspiren a ser políticos porque difícilmente sabrían enseñarle a los demás a hacerlo.

Y al menos por ahora, me quedé sin ideas. Revisando este follón, a la verdad que no me salió tan bien como hubiera querido. Pasé con singular alegría de los temas generales a los particulares y de ahí de nuevo a los generales, demostrando con ello mi inexperiencia y mi falta de oficio como escritor. Pero al menos, fuí sincero. Y me divertí. En fin, que me gustaría saber hacia dónde va a evolucionar la democracia.

sábado, 22 de diciembre de 2007

8) Me gustaría saber hacia dónde evolucionará el género humano en el futuro lejano.

Esto me resulta una inquietud fascinante. Arropados en nuestra petulancia, nos consideramos el sumum de la Evolución. Pero nada indica que la Evolución "se quede sin ideas o se canse" en un futuro cercano. De manera que el Hombre seguirá evolucionando y si todo funciona como hasta ahora, lo que conocemos hoy en día como tal, dentro de un par de millones de años será considerado tan primitivo como lo son ahora para nosotros los primeros bípedos humanoides cuyos fósiles aparecen por ahí ve vez en cuando.

Bueno, suponiendo que sigamos aquí. Como materia biológica, quiero decir. Porque las posibilidades son infinitas. La medicina genética, por ejemplo, plantea la posibilidad del Hombre por encargo. Ya no digamos un hígado o un vértebra de repuesto para arreglarnos una cirrosis o una caída, sin los problemas de rechazo que tienen actualmente los órganos provenientes de donantes porque serían por diseño genéticamente compatibles con nuestro ADN, sino todo un individuo. Y ya puestos a fantasear, pudiéramos pensar en un Hombre mejorado. Imaginen una pareja asistiendo a una consulta médica de planificación familiar. El médico, con una bata blanca y una tablilla de historia clínica en la mano, procede a preguntarles si prefieren que su hijo sea bueno en matemáticas o buen jugador de fútbol, si lo prefieren artista o con facilidad para jugar al póker o para invertir en la bolsa... color de los ojos, sexo, estatura, en fin... un Hombre por encargo, como si fuera un par de zapatos ortopédicos a la medida.

Esto, aparte de chistoso, puede perfectamente llegar a ser realidad en unos años, lo cual plantea unos problemas éticos y sociales muy inquietantes. En primer lugar, cuánto costaría hacerlo? Evidentemente, habrá gentes que puedan acceder al tratamiento, y otros no podrán ni soñar en ello y tendrán que conformarse con ir a la antigüita, es decir, dejarlo todo al azar. Y ello puede dar lugar a toda una raza superior. Realmente superior, no la del cuento de los nazis. De manera que podríamos encontrarnos de nuevo con un racismo galopante, pero esta vez con un apoyo genético y científico incuestionable. Vaya, de nuevo la esclavitud!

Los militares, por ejemplo, podrían crear una raza de soldados tipo Terminator, a los que no les importara morir y sólo sabrían y querrían obedecer a sus generales. Los industriales se las arreglarían para producir el obrero perfecto: puntual, dedicado, productivo, y sobre todo, incapaz de protestar o hacer huelgas. Los políticos, por su parte, probablemente encargarían la producción de un ser extremadamente inocente y crédulo, incapaz de disentir y que sintiera un placer orgásmico al aplaudir y apoyar cualquier idea, por absurda que ésta sea... En fin, cada clase social haría su mejor esfuerzo para producir el ser que más le conviniera. Por decir lo menos, no sería un panorama muy agradable.

A no ser que también cambien los criterios morales. Por ejemplo, hoy en día nosotros usamos animales en experimentos de laboratorio, y aunque hay algunas gentes que protestan por ello, la mayoría consideramos que el experimentar con animales no es un crimen, sino algo necesario para poder probar drogas, tratamientos, etc, que a la larga beneficiarán al género humano. Esto puede verse como una racionalización del espíritu de la Selección Natural, que aunque indudablemente es cruel, también resulta indudablemente efectiva.

Desde esa óptica, habría que admitir que los seres humanos actuales estamos llenos de defectos. Por ejemplo, es dificilísimo imaginarse que los negros del Africa o los árabes del Medio Oriente puedan algún día organizar verdaderas repúblicas en sus países. A juzgar por su historia reciente, me sería tan sorprendente como ver que los chimpancés de una jaula se organizaran en un estado democrático. Pero habría que demostrar si son atrasados porque son genéticamente inferiores y su inteligencia no les da para más, o si son así por otra razón, como por ejemplo que sus niños comen mal y por ello sus cerebros no se forman debidamente. Casualmente, el hacerse públicamente esta pregunta le costó el puesto hace muy poco tiempo a James Watson, uno de los descubridores de la estructura del DNA. En mi opinión, un verdadero abuso de periodistas y colegas envidiosos de su Nobel. Porque lo que habría que hacer no es escandalizarse y comenzar a proferir gritos histéricos condenando el racismo, sino investigar y demostrar la certeza o no de la idea.

Y hablando francamente, no debería dejar de lado a los latinos, que tampoco hemos demostrado ser muy inteligentes.

Sin embargo, cada uno de estos pueblos ha tenido su época de brillo en la Historia. El origen del Hombre, según casi toda evidencia, estuvo en Africa. Ok, puede decirse que eso no fué el resultado de una acción consciente. Pero los árabes, por ejemplo, inventaron el cero y desarrollaron enormemente el comercio. Siempre me acuerdo de la portada de mi libro de Matemáticas de Baldor, era una escena árabe (¡quién iba a decir entonces que esa cultura, que de niño me evocaba moderación, respeto, curiosidad e inteligencia, iba a ser patrocinadora de los horrendos y despreciables crímenes que comete actualmente!).

En general, las culturas han ido floreciendo y decayendo sin importar región geográfica o raza. En la antigua Mesopotamia, entre el Tigris y el Eufrates (en la misma tierra que hoy se caracteriza por una violencia extrema y una intolerancia asesina) vivieron los babilonios, con un desarrollo impresionante. En la cuenca del Nilo, los egipcios, cuyas grandes obras aún perduran y causan admiración. En Grecia, la sofisticación llegó a extremos sorprendentes, incluso nuestras sociedades actuales más adelantadas son herederas de muchas de sus ideas, incluyendo la democracia. Lo romanos, los chinos, los japoneses, los españoles, los portugueses, los mayas, los aztecas, los incas, etc, tuvieron cada uno su momento de gloria como civilización. Hoy casi todas esas culturas o desaparecieron o viven su decadencia. Y sin duda, la cultura que tiene hoy la primacía, es la norteamericana.

Es como si la inteligencia se fuera desplazando de lugar en lugar y de época en época. Y los que quedan luego del florecimiento fueran como los desechos de lo que fueron, dedicados a rezongar quejas por sus perdidas glorias, y a hacer mal las cosas. Claro, esa es una idea muy arriesgada y racista. Pero habría que demostrar o no su validez. Si fuera cierta, entonces no estaría tan mal pensar en hacer Hombres mejorados, productos de una manipulación genética total.

Las religiones en general, y la católica en particular, se oponen radicalmente a este tipo de experimentos. Pero no creo que la política del avestruz tenga éxito. La lógica es: Si hay algo posible y tú no lo haces por la razón que sea, el vecino de enfrente lo hará. Y entonces, él será más fuerte que tú, y te vencerá y aplastará. Ya sé que esto suena muy duro e inmisericorde, pero creo que desgraciadamente el hombre es así. Aunque no me guste admitirlo, la Historia del Hombre es la Historia de sus guerras.

Confieso que me gusta mucho más el aspecto humano y moral que el aspecto animal del Hombre, pero no puedo darle marcha atrás al tiempo e inventar otra forma de desarrollo. Cuando yo vine al mundo me encontré ya aquí bien establecida la barbarie, y no me siento responsable de ella. Más bien, me siento un observador imparcial. Es más, creo que el abusar de cualquiera de las dos tendencias, resulta contraproducente. Por ejemplo, la penicilina es una maravilla para luchar contra las bacterias, pero si abusamos de ella, las bacterias desarrollan resistencia a esa droga. Por lo tanto, hay que usarla con mucho cuidado, sólo lo imprescindible.

Algo parecido habría que hacer con lo humano y lo moral. Si no realizamos experimentos con el genoma humano, tal y como quiere la Iglesia Católica (me imagino lo espantada que debe sentirse luego de ser casi omnipotente en el mundo occidental durante 1000 años, y ver que en los últimos 500 ha perdido casi todo su poder), corremos el riesgo de detener el desarrollo de la ciencia, como ya sucedió. Incidentalmente, hace poco aparecieron noticias de que ya se pueden lograr células madre sin recurrir a los embriones humanos, sino a partir de células epiteliales, las cuales son infectadas con un retrovirus modificado artificialmente, que inyecta en el ADN cuatro genes, los cuales hacen que la célula involucione a las etapas iniciales de su desarrollo: simple y elegante, como son las cosas de la ciencia.

Y si nos dedicamos a construír un Hombre ideal, tendríamos que estar bien seguros de qué motivación le programaríamos a su existencia. Porque si le quitamos el aspecto animal actual de supremacía y lucha, en vez de crear una nueva raza superior pudiéramos producir una especie de ramal ciego de la Evolución, que a pesar de sus ideales altruístas, pronto quedaría sobrepasado por otros animales más competitivos.

Pero bueno, dejemos este tema. Me gustaría analizar otra posibilidad que se me ocurre para el futuro: los robots.

Y por qué no pensar que los robots puedan ser el futuro de la inteligencia? Claro, si pensamos en los robots actuales -pobres fierros haciendo soldaduras en una fábrica de coches e incapaces de enamorarse-, no nos apetece mucho la idea. Pero las cosas no tienen necesariamente que permanecer así por siempre. Los japoneses, que creo son los más entusiasmados con esto, ya producen cosas algo mejores. Al menos hasta ahora, no hay ninguna ley natural que impida imaginarse que algún día sabremos a fondo cómo pensamos. Y de ahí a producir un artefacto pensante, no hay más que un paso. Por ejemplo, el Hombre siempre ansió volar. Incluso Leonardo DaVinci soñaba con ello pero a pesar de su tremenda inteligencia no pudo lograrlo, porque no se sabía porqué volaban las aves. En cuanto se supo algo de mecánica y dinámica de fluídos, al poco tiempo apareció el primer avión. Lo inventó un tipo que seguramente era inteligente, pero no en la medida del genio de Leonardo. El conocimiento potenció su inteligencia.

Claro, antes de intentar mejorarle la plana a la Selección Natural y tirar por la borda el resultado de al menos cuatro mil quinientos millones de años de Evolución -o sea, la materia biológica-, habría que estar extremadamente seguros de lo que hacemos. Pero los robots pueden tener características envidiables para nosotros los humanos, sobre todo en ambientes hostiles como los que hay mayormente en el espacio. Por ejemplo, pueden resistir temperaturas mucho más altas o bajas que nosotros. O trabajar en ambientes corrosivos. O "vivir" indefinidamente, siempre y cuando sean reparados y mantenidos adecuadamente. Además, al ser productos completamente artificiales, no se me ocurre cómo la naturaleza podría competir con ellos y crear "virus robóticos" que amenazaran su existencia. De manera que vivirían en un equivalente a lo que hoy llamamos ambiente estéril, libre totalmente de gérmenes nocivos. Esto último podría también ser visto como una inconveniencia porque estamos acostumbrados a pensar que la lucha entre elementos moleculares es el motor del desarrollo biológico, pero quizás la lucha podría darse en otro plano, no precisamente en el molecular. O ser sustituída por otro principio que también diera como resultado el desarrollo, quién sabe. Cuando inventaron las computadoras, nadie pensó en la profesión de hacker. Y sin embargo, hoy en día nadie en su sano juicio deja su computadora sin antivirus, sin antiespía y sin firewall. Cosas del desarrollo, que nadie pensó antes.

En fin, esto de pensar en los robots como el futuro de la raza humana es verdaderamente una especulación y me produce un cierto desasosiego, pero no puedo dejar de examinarlo, como cualquier otra posibilidad, si quiero ser imparcial.

Por último, otra posibilidad es que nos caiga un aerolito y nos mate a todos. No sería la primera vez que eso sucediera, incluso en la propia Tierra. Todos los cuerpos celestes a los que podemos verle la superficie (y ya son unos cuantos) muestran muchos impactos de meteoritos. En la Tierra caen varios miles cada año, pero son pequeños y prácticamente se destruyen en la atmósfera antes de caer a tierra y producir un cráter. Pero siempre existe la posibilidad de que caiga uno de gran tamaño y produzca un efecto terrible. Es un hecho bastante bien establecido científicamente que los dinosaurios acabaron abruptamente hace unos 60 millones de años, coincidentemente con la caída de un meteorito en la zona de Yucatán, lo cual aparte del efecto del impacto directo, levantó una nube de polvo en la atmósfera que permaneció ahí durante muchos años e hizo que la Tierra se enfriara y las plantas disminuyeran drásticamente por la falta de luz solar, lo cual a su vez produjo una gran hambruna entre los animales hervíboros -muchos dinosaurios lo eran- y al morir éstos, también muchos carnívoros que se alimentaban de ellos sufrieron hambre y murieron... en fin, el acabóse. Y no hay nada que impida que vuelva a suceder. Es un problema de probabilidades. De aquí se desprende otra cosa: la idea de viajar por el espacio cósmico hacia otros planetas no solamente es una aspiración natural producto de la curiosidad humana, sino que también pudiera verse como una necesidad imperiosa del instinto de conservación, para tratar de anticiparse a esa catastrófica posibilidad, y perpetuar la especie. Y no necesariamente por la caída de un meteorito, sino que también hay que tomar en cuenta que la reacción nuclear que consume el hidrógeno del Sol durará unos 5 mil millones de años más, pero finalmente se agotará y en su estertor final como gigante rojo, abrasará a la Tierra. No quisiera que todavía estuviéramos por aquí para esas fechas...

En fin, dejemos estos temas, que no quiero sonar apocalíptico, armagedónico ni cataclismático. Pero me gustaría poder mirar por un agujerito hacia el futuro, y ver cómo será la Tierra y cómo serán los Hombres, dentro de un par de millones de años.